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Técnica de Terapia Manual
La terapia manual aplicada a los pacientes que presentan dolor de espalda ha sido promovida por una serie de experimentadas figuras que, con el uso de sus manos, han logrado detectar anomalías orgánicas que producen dolor. Asimismo, la terapia manual hoy en día cuenta con una sólida formación académica que le ha permitido tecnificarse.
La técnica
La técnica que utiliza la terapia manual se base en dos pilares: para las partes blandas se aplicarán técnicas de estiramiento y para las articulaciones, técnicas de manipulación más suaves. Esto permite que el dolor de espalda se pueda tratar de una manera focalizada.
La demanda de que ha adquirido la terapia manual ha hecho que muchos profesionales comiencen a ver con detenimiento el tratamiento de estas lesiones a partir de la estructura sobre la que se asienta el cuerpo, es decir, los músculos, ligamentos, tendones y articulaciones.
El cuerpo como un todo
La terapia manual, al igual que la quiropraxia, entiende que el cuerpo es un todo y que se requieren años de experiencia para detectar, por ejemplo, que un problema en el tobillo se ha originado en la zona lumbar. Esto nos indica que cuando se trata de un dolor de espalda, el problema no necesariamente tiene que originarse en dicha zona.
Una nota importante respecto a la terapia manual es que no es necesario esperar a tener dolores crónicos. Es más, todo lo contrario, la actividad rutinaria que muchas veces va dañando nuestro cuerpo, provocándonos malas posturas y dolor de espalda, debe ser compensada con alivios paulatinos que eviten llegar a un estado crónico.
El cuerpo en un principio lucha, pero si lo dejamos luchar sólo, entonces se adaptará y los dolores se volverán dolor crónico. No hay que dejar pasar ese “simple” dolor de espalda, ya que puede ser el indicio de que nuestro cuerpo está luchando y es necesario ayudarlo para no caer en un problema mayor.

La técnica Alexander requiere concentración
Ante el dolor de espalda, cuello y hombros podemos optar por diferentes formas de alivio o cura. Entre ellas destaca la técnica Alexander como una propuesta integral donde tanto lo fisiológico como lo psicológico tienen importancia para la solución. Es decir, el problema es mucho más que un simple dolor de espalda, y estamos ante malas posturas que reflejan una serie de vivencias interiorizadas con el tiempo.
F. Mathias Alexander (1869-1955) es el creador de esta técnica integral que comenzó como una serie de ejercicios de entrenamiento vocal que tenían como fin ayudar a actores y cantantes. Muy pronto muchos médicos recomendaron a sus pacientes asistir a la sesiones de Alexander, ya que gracias a ello muchas personas habían logrado superar el dolor de espalda y otro tipo de dolencias hasta el momento no relacionadas.
Fue así que la técnica de Alexander demostró que podía solucionar dolencias relacionadas con malos hábitos de coordinación, como movimientos, postura y respiración. Increiblemente, muchas veces esto basta para tener las herramientas suficientes para luchar contra el dolor de espalda.
La técnica Alexander asume que tanto los problemas físicos como mentales son en realidad un solo problema psicofísico que se manifiesta en síntomas como estiramiento o rigidez muscular, lo cual nos hace tener algunas nociones básicas sobre dolor de espalda y nos ayuda a combatirlo. Algo muy interesante que se postula es que las malas posturas influyen en la manera de sentir y pensar de una persona.
El principio de esta técnica consiste en ayudar a las personas a encontrar las posturas naturales correctas haciendo que tomen conciencia de los movimientos de su cuerpo. Es decir, a través de ejercicios sutiles (agacharse a recoger un objeto, sentarse o ponerse de pie) se pueden señalar los puntos en los que el cuerpo se pone rígido, de modo que se pueden indicar las posiciones idóneas para reducir la tensión y, por ende, eliminar el dolor de espalda.
En conclusión, la técnica Alexander tiene por principio aclarar que el dolor de espalda, cuello, hombros, etc. es producto de la creación de malos hábitos que tienen repercusión en la psiquis de la persona. De esta manera, la solución proviene de lograr un estado natural de balance y coordinación, haciendo que la persona se vuelva consciente de los puntos precisos donde se ubica la tensión muscular.

Posturas frente al ordenador
En los últimos años la cantidad de personas que usan un ordenador para su diario vivir ha aumentado vertiginosamente. La tecnología nos ha invadido y hoy en día usar un ordenador por trabajo o diversión se ha vuelto casi una necesidad, lo que ha derivado en que se generen malas posturas y por tanto, mil y un casos de dolor de espalda.
Al principio no nos percatábamos de lo que esto podría significar; pasar hasta ocho horas trabajando frente a un ordenador parecía no tener mayor importancia. Sin embargo, con el tiempo hemos caído en la cuenta de las consecuencias físicas de esta rutina, lo que hace que sea sumamente importante conocer cuál es la correcta postura al usar el ordenador.
Otras dolencias
Por supuesto, el dolor de espalda no es el único problema que genera una mala postura al usar el ordenador. Por ejemplo, malestares como dolores musculares y cefaleas son también ocasionados por adoptar una mala postura. Está claro entonces que si queremos evitar el dolor de espalda y otras complicaciones incluso mayores, es urgente que evaluemos cuanto antes si tenemos una buena o mala postura al usar el ordenador.
Para ello contamos con la opinión de diversos especialistas que han especificado las posiciones correctas para evitar el dolor de espalda debido a la postura al usar el ordenador. Por ejemplo, posturas correctas e incorrectas a la hora de escribir en el teclado, sentarnos en la silla, utilizar el ratón (mouse); incluso indican la distancia y posición correcta en relación a la pantalla. Recordemos que siempre es mejor prevenir antes que encontrarnos curando el dolor de espalda a través de cualquier tratamiento.
Recomendaciones
Algunas recomendaciones para una correcta postura al usar el ordenador se podrían resumir en utilizar buenas prácticas ergonómicas, es decir, buscar que los aparatos que usamos usemos se adapten a nuestras condiciones psicofisiológicas. En este sentido, podemos puntualizar los siguientes aspectos:
- El monitor o pantanlla deberá colocarse al nivel de los ojos (horizontal) o más abajo.
- Los hombros deben esta relajados, los codos flojos en ambos lados y formando ángulo de 90°; el antebrazo y la muñeca en línea recta.
- La espalda deberá estar recta y se debe buscar que el respaldar de la silla se acomode a la curvatura de la espalda.
- Si es necesario acercarse a la pantalla, deberá mover todo el cuerpo y no realizar el movimiento solo desde la pelvis. Incluso es más recomendable aumentar el tamaño de la letra.
- Es importante tener un lugar donde colocar los pies por encima del piso para ayudar a la circulación.
Podemos concluir entonces que si el uso del ordenador es parte constante de nuestra rutina, es bueno estar informados y aplicar formas correctas para su uso. El dolor de espalda es un enemigo que debemos combatir y atacar desde todos los flancos posibles, y por supuesto siempre es mejor prevenir antes que iniciar cualquier tipo de tratamiento.
