Feb
04

Sí, parece como si habláramos de las premisas de una joven novia preparándose para caminar hacia el altar. Pero en verdad estamos refiriéndonos a las causas del dolor de espalda que pese, a intentar esconderse detrás de una mala acción, una fuerza mal realizada o un golpe, es en verdad producto de años de descuidos y maltratos.

Algo nuevo… Porque es ese golpe, esa lesión o ese mal movimiento el que desencadenó en tu espalda las señales del dolor, l molestia, agravó una condición existente o hizo evidente una que tenías oculta, incluso olvidada.

Algo viejo… Porque el dolor de espalda es el producto de una lesión tras otra, la falta de ejercicios de fortalecimiento, malas posturas en el trabajo, frente l ordenador, viendo la TV, durmiendo en tu cama, que quizás nunca se hicieron evidentes. Pero es simple si lo piensas de esta manera: un sismo leve tumba abajo la columna de un edificio, ¿pero ha sido el sismo el que la desplomó, o la gran cantidad de pequeños sismos que la debilitaron, sumado a una carencia de mantenimiento con el paso de los años?

Algo usado… Porque tu espalda es como esa columna: está desgastada debilitada por miles y miles de horas initerrumpidas de trabajo, en una parte del cuerpo que es virtualmente imposible de inmovilizar, y que es meramente nuestro pilar de equilibrio.

Algo prestado… Porque todas esas malas acciones que han afectado a tu espalda no son naturales ni inherentes a nuestra condición humana, sino malas costumbres culturales, obligaciones, estrés, tensiones y la carga emocional de toda una vida de esfuerzos.

El esfuerzo repetitivo

El dolor de espalda es, entonces, la conclusión inevitable de las tensiones repetitivas en tu cuerpo. Si a diario duermes en un colchón menos que adecuado, te levantas sin siquiera estirar los músculos de la espalda, pasas horas sentado en el coche hacia el trabajo (donde también pasas horas encorvado frente al ordenador o de pie detrás de un mostrador), llegas a casa y te tumbas en el sofá, y vuelves a dormir, ¿qué esperas que haga tu espalda?

Esta poco saludable rutina es la habitual en una gran mayoría de personas. Así es como los músculos se atrofian levemente, quedan susceptibles a cualquier tipo de daño, y luego al estirarte para alcanzar ese vaso en la alacena, tu espalda reacciona.

Pero todavía estás a tiempo de prevenir y solucionar! Lo bueno de esta situación es que la espalda siempre puede ser fortalecida. Ejercicios simples, como salir a caminar o nadar en la alberca a diario, pueden tonificar tu musculatura y lubricar tus articulaciones. Prácticas saludables como el streching, el Yoga, Pilates y algunas más colaboran a mejorar la postura y relajar cuerpo y mente. Luego, bastará con que recuerdes hacer unos mimos, algunos masajes descontracturantes, y mantener una postura adecuada en el trabajo y en casa, para que tu espalda se recupere lenta pero efectivamente. ¡Sólo debes ponerte en marcha desde hoy mismo!

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