Mar
01

Conocemos con el nombre de “ciática” a la molestia ocasionada en la espalda baja, sobre el nervio ciático o isquiático, uno de los más gruesos y largos del cuerpo humano. Esta condición es particularmente incapacitante, pues el nervio ciático es el que provee de movimiento y sensibilidad a las caderas, piernas completas, pies y buena parte de la región pélvica. Un simple pinzamiento puede ser el desencadenante de una de las más molestas aunque habituales condiciones entre quienes sufren dolor de espalda baja, pero por fortuna, tenemos información para darte que te ayudará a conocer este dolor y poder actuar a tiempo, junto a tu médico de cabecera.

¿Qué es la ciática y cómo se la reconoce?

La condición denominada “ciática” es en verdad un conjunto de diversos síntomas que no sólo distinguen dolor en la espalda baja, sino sensaciones de compresión producto de un nervio pinzado (atrapado y presionado) o irritado. Se la puede distinguir por la ubicación y tipo de molestia, que no sólo abarca el cinturón de la espalda baja, sino que se extiende hacia los glúteos, la parte posterior de las piernas y a veces hasta los pies. Acompañan a estos síntomas una buena cuota de debilidad muscular, sensación de adormecimiento u hormigueo, y dificultad para mover las piernas, ya sea en uno o en ambos lados de la parte posterior del cuerpo.

Hay decenas de causas probables para el desarrollo de la ciática, no sólo un mal movimiento o un golpe en la región o la inflamación que produce el pinzamiento del nervio, sino también un desplazamiento de disco, hernia discal, el aumento de peso durante el embarazo (o un aumento de peso repentino y exagerado), una estenosis espinal, un tumor en la columna o una espondilolistesis.

Tratamientos para la ciática

Así como hay muchas causas probables, también hay muchos tratamientos útiles en cada caso. Lo primero es identificar y obtener una apropiada diagnosis de la condición por parte de un médico profesional, quien dictaminará el mejor curso de acción y tratamiento para cada paciente particular en sus condiciones y situaciones exclusivas. Lo asistirá un equipo interdisciplinario que constará de especialistas en la espalda, oncólogos, quiroprácticos, acupunturistas y más, según lo requiera cada caso.

El tratamiento más habitual es la terapia física con ejercicios de rehabilitación y períodos de reposo. Este abordaje busca recuperar las zonas dañadas, fortalecer las debilitadas, mejorar la flexibilidad y la postura de la persona, mientras se colabora en la desintoxicación muscular y orgánica y se facilita la desinflamación de la zona. Este tratamiento puede (o no) ser acompañado de drogas de prescripción como antiinflamatorios no esteroides, relajantes musculares y antidepresivos.

Otro tipo de abordaje, más naturalista, es el de la manipulación espinal o “ajuste”, realizado con las manos curadoras de un especialista. Con ello se alinean las vértebras, se reduce la compresión, y se facilita la desintoxicación de los músculos y del nervio. En casos avanzados se puede recurrir a la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS) o a la acupuntura asistida, terapias que buscan estimular los nervios y músculos para que el cuerpo se cure a sí mismo de un modo más natural y alternativo a la cirugía y a los tratamientos narcóticos, poco saludables y a menudo sólo apenas efectivos.

About juanrahr:

Find all posts by juanrahr

You can leave a response, or trackback from your own site.

Leave a Reply