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En nuestros tiempos de trabajos en el ordenador y cientos de horas semanales viendo la TV, cenando y haciendo nuestras obligaciones, pasamos más de la mitad de nuestro tiempo sentados. No es difícil imaginar que, si mantenemos una postura pobre, nuestra espalda sufrirá en enorme medida. Por eso queremos recordarte las claves para mantener la mejor posición ya sea que estés trabajando o descansando, sentado en tu silla favorita o en el sillón de la oficina.

Cómo tomar asiento

Parece algo absurdo de mencionar, nadie necesita un manual de instrucciones para tomar asiento. Bastaría con decir “párese frente a una silla, voltéese para darle la espalda, flexione las rodillas y descienda los glúteos hasta llegar a una superficie firme”. Pero hay mucho más por decir en esto. Hablamos de cómo tomar asiento apropiadamente.

Hay sólo cuatro simples pasos que debes respetar a la hora de tomar asiento, y también al permanecer allí. Son acciones simples que, en poco tiempo, se convertirán en algo natural para ti. Y enhorabuena por ello, pues estos hábitos de postura evitan los dolores, las molestias, fortalecen tus músculos y te ayudan a tener y mantener una mejor respiración y circulación sanguínea.

Cuatro claves para sentarse adecuadamente

No encorves tu espalda. Ya sea al sentarte, al levantarte o mientras estés allí, evita encorvar la espalda y levar los hombros hacia delante. Este es el principal problema de postura de la posición de sentado. Lleva los hombros hacia atrás y siente que tu espalda se endereza: mejorará tu respiración, te sentirás más a gusto, y con poco tiempo convertirás esto en un hábito saludable.

 

Lleva las nalgas al final de la silla. No te sientes apenas en el borde o al centro de la silla, pues esto te obliga a crear una tensión en la espalda y a encorvarte cuando quieras reposarte sobre el respaldo. Lleva los glúteos hacia la parte posterior de la tabla de asiento, y permite que tu espalda se pose delicadamente en el respaldar. Mantén siempre una posición confortable, sin dolor ni molestia, pero procurando hacerla cada vez un poco más erguida para crear una saludable memoria muscular.

¡Los pies van en el suelo! Aunque a veces es cómodo cruzarse de piernas, hazlo en pocas ocasiones, siempre renovando la postura cada diez a quince minutos: primero cruzas la derecha sobre la izquierda, y luego las cambias de posición. Los pies deben ir paralelos entre sí, bien posados en el piso, pues esto nivela la ubicación de las caderas y permite una columna vertebral alineada y bien balanceada. Si dudas de tu postura, simplemente balancéate sobre tus posaderas hacia ambos lados para acomodarlas y posarte adecuadamente.

La silla funciona para ti, no a la inversa. Acomoda tu silla para que sirva a tu comodidad, en lugar de estar tú acomodándote para ella. Regula su inclinación, altura, y ubicación para que te ayude a ver mejor la pantalla, los papeles, la TV o lo que sea. Recuerda: la silla es sólo un objeto, que debe elegirse de acuerdo a tus necesidades, en lugar de ser tú quien se amolde a la silla.

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