Feb
15

A veces reconocemos el momento exacto en el que se detonó nuestro dolor de espalda, acumulado por cientos de horas de tensión. Otras veces, en cambio, no sabemos por qué la parte posterior de nuestro cuerpo está actuando de tal manera. Pero sí podemos valernos del conocimiento ajeno, de las investigaciones y casos registrados en los que se explican las causas más habituales de esta molesta condición. Aquí te contamos las 3 causas más populares de la aparición del dolor en la espalda, para que las puedas reconocer y tener en cuenta en tu consulta al especialista.

La primera: agravamiento de condiciones existentes

Es la más común de las razones del dolor de espalda: el exacerbamiento de una condición existente, de una vieja lesión, de una espalda maltratada por años. Puede que hayas sufrido antes una lesión leve y casi insignificante, que se repitió en algunos meses, y luego al año siguiente, o que te aparece cada día húmedo o cada vez que sesgas el césped. A menudo ignoramos estas minúsculas condiciones restándoles importancia, hasta que un fatídico día decidimos hacer un movimiento que nos deja la espalda a la miseria. Es allí cuando recurrimos a las “curas populares”, nos aplicamos calor cuando en verdad necesitábamos frío, nos hacemos masajes que terminan por empeorar la situación, intentamos flexibilizar la zona y nos giramos como en un mal filme de terror para curar la molestia, pero sólo logramos empeorarla.

La segunda: los músculos no cumplen con su trabajo

No te enfades con ellos, después de todo, sería como enojarse con tu coche porque no quiere encender… cuando no le has cagado combustible. Los músculos de la espalda están en constante movimiento y tensión, y necesitas ejercitarlos regularmente, mimarlos y acondicionarlos casi a diario para que estén siempre listos para hacer su trabajo. El sobrepeso, el embarazo, un mal colchón para dormir, pocos estiramientos y nada de ejercicio son recetas magistrales para el desarrollo de dolores en la espalda, pero ahora sabes que tienes la cura en tus manos.

La tercera: las malas posturas y los malos movimientos

Acondiciona tu entorno para que funcione en favor de tu espalda, y no en su contra. Si debes usar tacones, elígelos bajos (de unos 3 a 5 centímetros) y con suelas acolchonadas, y si debes permanecer de pie durante horas asegúrate de movilizar tu espalda y relajarla cada tanto. A la hora de dormir prepara tu cama con un colchón adecuado, rotándolo una a dos veces por año como mínimo. Si trabajas sentado frente a la pantalla elige una silla ergonómica que de sustento en la zona lumbar y que tenga descansos para los brazos. Cuando hagas movimientos bruscos hazlos de manera eficiente, y súbete a una escalera o silla antes de intentar estirarte un metro más arriba de tu altura. Si debes levantar peso, hazlo con la fuerza de tus piernas y no con la espalda. Son simples consejos que se repiten a voces, y que cargan la completa verdad en la prevención del dolor de espalda.

About juanrahr:

Find all posts by juanrahr

You can leave a response, or trackback from your own site.

Leave a Reply